He estado liado últimamente y no he tenido mucho tiempo para escribir. Han pasado muchas cosas: he vuelto a cambiar de curro (a mejor), he subido 3 tresmiles y he disfrutado de la música en el Monsters of Rock... Pero como ya hace unos días de eso creo que no procede escribir más de ello y además ha perdido la selección :(
Este fin de semana he realizado una de las actividades de las que más he disfrutado en la montaña: Ferrata Siala.
Explico brevemente lo que es una ferrata:
Se trata de un itinerario deportivo, trazado en un macizo rocoso, equipado con elementos de progresión y de seguridad (peldaños metálicos, cadenas, claves y anclajes de alta resistencia) también puede resultar significativa una segunda puntualización, que fija su ascensión en el limite superior de lo que entendemos por senderismo y en el limite inferior de la escalada.
El paraíso de las ferratas está en los Dolomitas, en los Alpes. Durante la primera y segunda guerra mundial, los ejércitos de Francia, Alemania, Suiza, Italia y Austria construyeron accesos a los puntos mas estratégicos de sus montañas, para que sus soldados pudiesen acceder fácilmente a ellos. Aquellas construcciones se hicieron en su momento, con materiales que han perdurado a lo largo de los años y hoy en día representan un reclamo turístico alternativo importantísimo para muchos pueblos de la montaña. Tras las guerras, los ayuntamientos acondicionaron e hicieron nuevas ferratas. Actualmente, hay un centenar de ferratas por todos los Alpes.
Nosotros no fuimos a los Alpes, sino a Gourette en el Pirineo Francés.
Pese a llover todo el sábado y parte del domingo, y tener una constante niebla decidimos hacer la Ferrata.
Nunca había hecho ninguna vía por lo que me daba bastante respeto y con las condiciones climatológicas y lo resbaladizo que estaba todo... más todavía.
La ferrata comenzaba con una tirolina de unos 10m-15m que terminaba en una pared (no está mal para empezar). A continuación teníamos un puente tibetano (una sirga en los pies y una para cada brazo) que nos hacía cambiar de orilla del río y a continuación un segundo puente de unos 20m que volvía a cambiarnos de orilla.
Hecho esto teníamos 85m por una grapas que poco a poco nos acompañaban por la verticalidad de la pared.
Ahora teníamos un cruce de itinerarios. El fácil (izda.) y el difícil (dcha.). Imagináos cual elegimos... El seleccionado tenía dos estraplomados (+90 grados), uno de 20m y otro de 25m.
Fuimos ganando verticalidad hasta dichos extraplomos.
No voy a negar que en este tramo pase mis nervios (no lo quiero utilizar como excusa pero nunca había estado tan "colgado"), malgasté energías y de paso probé mi hombro (creo que funciona bastante bien).
Tras estos pasos, llegamos al final de la ascensión y comenzamos el descenso por un precioso y "resbaladizo" bosque hasta el coche.
Hacía días que no me lo pasaba tan bien en la montaña, tanto antes, com durante y después de la actividad.
Gracias a mis amigos "ferrateros" por animarme.
Aquí hay algunas fotos de la ferrata, merecen la pena (espero subir más próximamente) o en la galería de la dcha.
