La educación es una asignatura pendiente en nuestro país y eso lo sabemos todos. No culpo al actual gobierno porque esto viene de muy atrás. Mi generación tampoco es que haya sido una maravilla.
Se nos llena la boca pidiendo competencias autonómicas porque creemos que desde aquí se pueden solucionar los problemas mejor que desde Madrid. Pero vemos que desgraciadamente no suele ser así. O quizá haya que darle tiempo ...¿?
Como muestra un botón, mi sobrino Jorge ha pedido varios colegios de los cuáles en ninguno ha sido admitido. Ahora hay que esperar y que la DGA determine en que colegio va a estudiar el chaval. Entonces, ¿pa qué elegimos?
Si teneís alguna sugerencia la podéis hacer llegar.
Los padres han recurrido, esperemos que sirva de algo. Su queja ha sido la siguiente:
No soy la única madre que tiene un hijo que no ha entrado en el centro escolar solicitado. No añado en “primer lugar” porque el colegio en el solicité plaza es al que quiero que asista. No ha otro que no he elegido. Y ¿por qué? Trabajo en educación desde hace siete años, en una fundación sin ánimo de lucro, me encanta y me satisface lo que hago y este trabajo también me ha permitido conocer los centros escolares de la zona, porque yo vivo y trabajo en el mismo barrio. Cuando mi hijo tenía un año, empecé a plantear en casa la elección de centro escolar y después de visitarlos (por motivos de trabajo), de visitar sus páginas webs y conocer la experiencia de alumnos nuestros que han estudiado en dichos colegios por fin me he decido por uno. ¿Cuál es la respuesta que obtengo?
- No se puede valorar vivir y trabajar al lado del colegio.
- Adios a la bonita ley de conciliación laboral y familiar. A parte tengo una niña de un año que asiste a una guardería del barrio.
- El que mi hijo tenga una enfermedad crónica del árbol bronquial tampoco cuenta, se le discrimina frente a otras enfermedades.
- Lo que sus padres han decidido, según la ley, responsables de su educación y de su bienestar, tampoco se valora.
- Y lo más importante, el derecho del niño a ningún tipo de discriminación.
Esta es mi pregunta ¿qué hacer ahora? Atarnos a un árbol como la Baronesa Tyssen frente a la delegación provincial de educación, o realmente tendremos algún derecho y en el despacho correspondiente leerán y tomarán en cuenta mi reclamación, la cual ya ha sido remitida.